Antes de empezar hubo un momento de recogimiento. La directiva y los capitanes depositaron una ofrenda floral en el Fondo Sur en memoria de Carlete, voz habitual de las Brigadas Amarillas, fallecido hace poco. Después, ambos equipos posaron con la bandera de Ceuta, y rodó el balón.
La alineación traía sus incógnitas, y la más comentada era la portería. Borja Jiménez se decantó por Ezkieta, que recuperaba la titularidad tras ceder el puesto a David Gil en las últimas jornadas. Apostó por un 4-4-2 con Damián en el centro del campo y Izeta acompañando a Vladys arriba, con la intención de presionar muy arriba. Sobre el papel, la idea era buena. En el campo, no tanto.
Porque la primera parte fue horrible. El Ceuta, que llegaba como penúltimo clasificado, se mostró mucho más cómodo, y a los seis minutos ya avisó: un disparo que Ezkieta sacó con una gran mano abajo y un rechace que Manu Fernández despejó casi sobre la línea. El Cádiz perdía balones por docenas, tardó un cuarto de hora en pisar el área rival y pasaba más tiempo corriendo detrás de la pelota que con ella. Ibón probó forzado en el 20 tras un rebote, y Antoñito lo intentó desde lejos hacia la media hora, con un disparo que Pedro López atrapó sin problemas. Poco más. Con los extremos cerrados por dentro y demasiados pases erróneos, no había manera de llegar. La grada, impaciente, empezó a murmurar y a pitar, y el Ceuta rozó el gol en el 42 con un tiro a puerta que Kovacevic desvió de cabeza.
El golpe llegó al borde del descanso: mano de Manu Fernández dentro del área, penalti y gol de Yann Bodiger, ex cadista, con un disparo fuerte al centro. 0-1 y pitada atronadora al irse a vestuarios. Un castigo merecido para un equipo que no había tenido ideas ni había dado un solo susto de verdad.
Y entonces llegó el descanso, y con él, el cambio. Borja Jiménez retiró a Vladys y metió a García Pascual, y el equipo salió desconocido. Intensidad, presión y ganas desde el primer minuto. En el 50, Antoñito estrelló un disparo en el poste tras un robo de Izeta en campo contrario, y un minuto después el propio jerezano puso un centro al segundo palo que Ibón convirtió en el 1-1 tras tocar el balón en un defensor sobre la línea. En seis minutos, el Cádiz había hecho más que en toda la primera mitad.
El partido se volvió una locura. En el 59, el árbitro anuló un gol a García Pascual por un fuera de juego casi inapreciable que dejó atónito al estadio, y el delantero, ganador de duelos aéreos, se convirtió en una pesadilla para la zaga ceutí. Ezkieta tuvo que volver a aparecer en el 62 para frenar un zurdazo de Redru, antes de que, en el 70, Carlos Hernández derribara a Izeta dentro del área. Antoñito, desde los once metros, colocó el balón a la derecha del portero para el 2-1: su cuarto gol de la temporada y la remontada consumada.
Quedaba sufrir. El Ceuta volcó su artillería y buscó los centros laterales, reclamó dos penaltis que el colegiado no señaló y apretó el cerco sobre Ezkieta, pero el Cádiz resistió con solvencia y pundonor. Borja Jiménez dio entrada a Juan Díaz, Cristian y Ontiveros, y en el descuento Borja Vázquez, recién salido al campo, se lanzó a la contra por la derecha y batió a Pedro López con un disparo raso y cruzado. 3-1 y final feliz.
El Cádiz vuelve a ganar, respira y coge confianza con el derbi a la vuelta de la esquina. Falta ver si lo de la segunda mitad es el verdadero rostro del equipo, pero para empezar, no se puede pedir mucho más: debut con victoria, remontada y, por fin, un partido en el que se vio lo que el nuevo entrenador puede dar.
Foto: cadizcf.com