Celades apuesta por un once cargado de centrocampistas —cuatro, con el debut de Doué y Zárate abierto a la derecha— para tener el balón y apretar arriba. En el césped ocurre justo lo contrario. A los diez minutos Ezkieta evita el 1-0 a disparo de Javi Muñoz; tres más tarde, una presión alta que no cierra se convierte en contra y el mismo Muñoz, otra vez solo en el área, no perdona. El Cádiz no tiene llegada y atrás es un coladero. Empata, eso sí, en su primer (y único) remate a puerta del primer tiempo: córner de Antoñito y cabezazo de Javi Castro. Dura poco. Cipenga se come a Gocho, se marcha por el centro sin que nadie le ponga un pie encima y deja a De la Fuente para el 2-1. Antes del descanso, Baptistao, otra vez solo, hace el 3-1. El Almería no ha tenido que sudar demasiado.
En la reanudación entran Borja Vázquez, Vladys y Ontiveros, y el partido por fin se parece a otra cosa. Vladys no llega a empujar en boca de gol, Izeta cabecea desviado, Ontiveros deja algún pase y Borja empuja por la derecha. Hay centros, hay más presencia, hay un disparo de Izeta que se estrella en la zaga y otro de Borja que se marcha rozando el palo. No hay, en cambio, la sensación de que dos goles estén al caer. En la prolongación, un remate a bocajarro de Borja lo desvía Chirino a su portería: 3-2, y se acaba. El Cádiz reacciona cuando ya no hay partido. Eso, a estas alturas, no consuela.
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