Óscar Rubio Fauria vuelve al Lleida CF. El club de su ciudad, el de su padre y el de las tres etapas de su vida futbolística, ha tenido que reinscribirse desde cero. Imposible sostener la estructura profesional, plazas perdidas por motivos administrativos y financieros, liquidación y refundación: la entidad arranca en Cuarta Catalana, grupo 29, la última categoría del fútbol catalán. Y el capitán, a los 42 años, se pone otra vez la camiseta.
No es un fichaje al uso. Es un histórico que se niega a dejar solo al escudo. Debutó en 2003 y ha vestido de azul en casi todas las categorías posibles, de Segunda A a Tercera RFEF. Ahora le faltaba la de abajo del todo. En tres etapas suma 323 partidos: solo su padre Miguel, Antoni Palau, Juanjo Lecumberri y Txema Alonso han jugado más con esa camiseta. En enero se retiró para estar con su hijo. En abril, con el club aún en 3RFEF, ya descolgó las botas una vez. Ahora, con el Lleida empezando desde el sótano, lo vuelve a hacer.
En Cádiz estuvo una temporada, la 2014-15. Lateral de fuerza y velocidad, recaló en Carranza procedente del Alavés, donde había sido puntal del ascenso a Segunda. Sin competencia real en su puesto, al principio sembró dudas: atrás cumplía, arriba le costaba crear peligro. Cuando por fin encontró el punto —el partido de La Línea que clasificó al Cádiz para medirse al Villarreal en Copa— se lesionó casi tres meses. Volvió en enero, ya con Claudio, y se hizo fijo. En Carranza, contra el Marbella, abrió el marcador con una volea a bote pronto de zurda que destrozó la red: su único gol amarillo. Las lesiones le volvieron a visitar en Lucena, le dejaron fuera del playoff ante el Oviedo y, ya justito, sufrió un infierno en San Mamés. Claudio lo sentó en el partido definitivo y, tras el no ascenso, el club prescindió de él. 27 partidos, 25 de titular, 2.172 minutos.
De ahí volvió a casa, al Sabadell, otra vez al Lleida, y ya no se movió. Ha defendido el mismo escudo con tres nombres distintos —UE Lleida, Lleida Esportiu, Lleida CF— y ahora lo hace con un cuarto capítulo, el más humilde. No hay Segunda, no hay playoff, no hay sueldo de profesional. Hay Cuarta Catalana y un club que empieza otra vez desde la base. Él, que se quería ir con un ascenso y se quedó con la espina, se queda para empujar el primero de muchos.
Desde Cadistas1910 le deseamos la mejor de las suertes en esta vuelta, la que de verdad importa.
Foto: portalcadista