Kouamé ficha por el Clermont Foot 63, de Ligue 2, la segunda francesa. Firma libre hasta junio de 2027, el tiempo que le restaba de contrato en Cádiz. Siete días después de la rescisión, el maliense ya tiene equipo.
No es un salto al vacío. Se formó en Francia, debutó con el Lille en Ligue 1 y se hizo futbolista de verdad en el Troyes, con el que subió a la élite en 2021. Después vinieron el París FC, una cesión en Bélgica y, en 2023, los 2,5 millones que el Cádiz pagó al ESTAC. Ahora regresa a la categoría de plata gala, un escalón por debajo de la Primera que dejó atrás y al mismo nivel, más o menos, que la Segunda que acaba de abandonar.
En Cádiz fue uno de los grandes enigmas de la década. Llegó el último día del mercado de 2023 y tres años después salió por la puerta de atrás, con la carta de libertad y apenas 39 partidos oficiales. Hubo destellos —Las Palmas con Sergio, la medular de Pellegrino, el 2-0 al Atlético— y de todo lo demás: la negativa a saludar a Escalante, la pelea con Tomás Alarcón, el apartamiento, la cesión al Chicago Fire, el regreso forzado porque nadie pagaba lo que pedía el club. Cada vez que el cadismo lo dio por enterrado, reapareció. Hasta Celades lo alineó en las dos primeras jornadas de esta temporada. No sirvió: Jandro Orellana ocupó la ficha número 25 y el 26 de agosto se cerró una de las operaciones más ruinosas de aquellos años.
Ahora, a los 29, vuelve al país donde se le conoció. El Clermont lo presenta como un box to box zurdo, internacional maliense, y él dice que quiere ayudar y conocer a la afición. Veremos si, lejos de Carranza, el futbolista que un día justificó aquellos dos millones y medio aparece de una vez por todas.