Celades revolvió el once con seis cambios —debuts de Manu Fernández, Jandro Orellana y Dilan Zárate, primeras titularidades de Gocho y Kovacevic— y un 3-5-2 que no evitó que el Valladolid mandara desde el pitido inicial. Los pucelanos tocan, presionan y obligan a Ezkieta a aparecer muy pronto, primero ante Chacón y luego ante De Rooij y Yeray. El Cádiz, en cambio, apenas llega. Y, aun así, se pone por delante: Ponceau agarra a Jandro dentro del área, Izeta transforma el penalti a palo contrario y, por primera vez en la temporada, los amarillos van ganando. Dura poco. El juego no acompaña, el balón no aguanta y, al borde del descanso, De Rooij desborda, el rechace se la juega a Kovacevic y Chacón cabecea a puerta vacía. En la prolongación, un gol de Zárate se anula por fuera de juego. El 1-1 al intermedio es el resumen más honesto de lo visto.
La segunda parte mejora algo, pero no lo suficiente. Gocho se fabrica un zurdazo que se marcha por poco y, cuando el Valladolid celebra el 1-2 de Chacón a centro de Alejo, el VAR lo tumba por un fuera de juego previo. Hay un respiro, entran Joaquín, Borja Vázquez, Ibon y Cristian Gutiérrez, y por fin hay llegada: García Pascual no llega por un pelo a un cabezazo de Joaquín y Borja dispara cerca del larguero. En el 84, Clerc se mete un autogol que el Nuevo Mirandilla ya está celebrando… y otra vez fuera de juego, esta vez de Joaquín. En el descuento, Ezkieta saca con el pie un remate de Chacón y evita la derrota.
Foto: cadizcf.com