07 de diciembre de 2025
Ficha en la web:
Una derrota que nos enseña donde está nuestro sitio. El Cádiz, a diferencia de lo que hizo en la derrota frente a la Cultural hace dos semanas, realizó un gran partido frente a su rival, lo dio todo, se asomó muchísimas veces al área contraria, y generó muchas ocasiones para haber hecho más de los dos goles que hizo, que ya son muchos para el equipo de Garitano. Pero mientras nuestro delantero no atinaba a acetar a puerta vacía desde escaso metro y medio, los delanteros del Racing hicieron tres golazos, dos de ellos por la escuadra cuando parecía que no había salida. Esa es hoy la diferencia de este Cádiz con sus teóricos rivales, que no lo son, porque hoy se hizo evidente que no juega, ni de lejos, en la misma liga de los que pueden subir a Primera. No hay calidad en la plantilla y no queda otra que esperar un fin de liga sin sobresaltos. Ni más ni menos.
Los protagonistas ya dejaron claro desde el saque inicial que la cosa iba a ir hoy de película de tiros. De lo que le gusta al Racing, que desde el principio impuso su estilo de juego. Menos de un minuto tardó el Racing en avisar de lo mal que lo podía pasar el Cádiz CF cuando un tiro colocado de Iñigo Vicente desde la frontal del área llevó a la pelota a rozar un poste. Pero se rehacen bien los locales y al poco, golpean primero. De La Rosa manda un centro fantástico con rosca que Dawda primero controla mal pero aún así le da tiempo a meter la puntera para salvar al guardameta. 1-0 y locura en las gradas.
Con este escenario, todos contentos. El Cádiz atrás a jugar con pases largos para ganarle la espalda a la adelanta defensa cántabra, y el Racing teniendo la bola y construyendo desde la base. A jugar. Y con este escenario, fue el Cádiz el que volvió a golpear. Otra vez De La Rosa, que aprovechó su velocidad para colarse entre línea de la cuasi-suicida zaga rival, y ponerla en el área para que tras el fallo de Dawda, Roger recogiera el rechace y fusilara al fondo de las mallas. Apenas llevamos un cuarto de hora, y los amarillos acumulan una ventaja de dos goles.
Pero los de Jose Alberto son especialistas en remontar (lo han hecho en cinco de las ocho ocasiones en las que comenzaron perdiendo) y continuaron ejecutando su plan, en el que creen a pies juntillas. Y una vez más, los de Garitano permitieron a su rival, cuando mejor tenían para terminar de noquearlo tras caer a la lona, que se levantara y volveria a la vida. Solo cinco minutos tardaron los de fuera en recortar distancias y cambiar la dinámica del encuentro. Iñigo Vicente, con una vaselina con rosca espectacular, tras una acción mal defendida en el área, hacía el 2-1.
Quedan 70 minutos y ha pasado ya de todo. Es una incógnita a estas alturas si los amarillos conseguirán mantener la distancia como hicieran en Córdoba, o si los racinguistas van a hacer la machada aprovechando su superior calidad. El duelo entro en una fase algo más sosesgada, y es que era imposible aguantar a ese ritmo todo el tiempo. Con todo, sorprendió que las mejores ocasiones las siguieran acumulando los locales. A la media hora de juego Dawda de nuevo probó suerte con un derechazo que iba a gol pero al que respondió el arquero con una gran parada, y en el subsiguiente córner, Jorge Moreno peinó hacia atrás, a punto de colarla en el segundo palo, al que tampoco llegó Iker Recio.
Aunque le oportunidad más clara y que pone de manifiesto más claramente la enorme diferencia entre ambas escuadras se produjo ya en tiempo de prologanción: Climent puso un pase medido al área chica y allí de nuevo Dawda, completamente solo con el portero superado y a apenas metro y medio de la línea, la echa fuera cuando era lo más difícil. Perdonó el Cádiz el 3-1 y lo pagaría caro. Pero es que la calidad se paga, y ahí el club no paga caro precisamente.
Muchos hubiéramos apostado que tras el descanso, el Cádiz ya apostaría descaradamente por atrincherarse atrás y esperar que pasara el tiempo defendiéndose como gato panza arriba. Pero aún así, siguió acumulando ocasiones, y es que ese esquema defensivo del Racing va provocando. En el minuto 54, a la salida de un córner, Roger cabeceó muy fuerte a la red y cuando todo el estadio cantaba gol, Ezkieta sacó una mano salvadora de no se sabe donde. Apenas sin descanso, Ocampo realizó su habitual jugada de regate hacia fuera desde la izquierda, y su disparo salió silbando el poste largo.
Mucho había durado aquello, y fue entonces cuando los montañeses sacaron a pasear su superior nivel. Con el físico ya más agotado, empezaron las grietas. Y en el minuto 63, en un balón sin aparente peligro pero que la zaga cadista no termina de despejar, lo recoge Andrés para mandar un misil a la escuadra del palo largo. Un señor golazo.
Con el empate, ninguno de los dos equipos se escondió. Tabatadze dio nuevos bríos a los suyos, pero bien es verdad que las buenas intenciones del georgiano no llegaron esta vez a ninguna parte. El Racing por su parte, seguía apostando por jugar desde atrás. Ya tendrían la suya.
Según iban pasando los minutos, y después de la paliza que se estaban dando los dos, yendo de portería a portería sin parar, parecía que el duelo entraba en una fase de cierta amnistía general. Después de tantas balas, podemos acordar una paz. Y muchos pensamos que así se llegaría al final del choque. Los cambios de unos y otros entraron pero sin romper el decorado. Los nuestros fueron García Pascual y Efe; el malagueño si salió en la foto alguna que otra vez intentándolo al menos, pero el nigeriano sigue siendo una gaseosa.
Y cuando ya casi todos dábamos el empate por bueno después de la película de tiros que habíamos visto, una jugada trenzada (otra más) de los visitantes la culminó de nuevo Andres Martín, para callar el Mirandilla y llevar el éxtasis a los suyos. No era a lo mejor lo más justo, pero era lo que ponía de manifiesto a donde van unos y otros. Al final la liga, tan larga, te pone en tu sitio. Unos seguramente en Primera, a los otros, a vivir sin presión y gracias.
Foto: cadizcf.com